miércoles, 5 de noviembre de 2008

Noche Vampírica (parte V)

Y sin decir nada más, se abalanzó sobre mi cuello otra vez... Pero yo di un salto hacia atrás, separándome en una distancia de unos dos metros de él.
Ese ser tan especial que me miraba con una mezcla de curiosidad y sopresa en la cara se había convertido en mi objeto de deseo de un momento a otro.
Una parte de mí me llevaba hasta él como un gigantesco imán y la otra me decía que no debía acercame más, al fin y al cabo había intentado morderme otra vez. Y fue una suerte que nadie se diera cuenta de las marcas en mi cuello. Seguramente en una segunda ocasión todo se notaría mucho más. Mi vampiro había dicho que no sabía cuánto más aguantaría, y eso no me daba señales con muy buenos propósitos por su parte. Pero qué diablos. Era un vampiro, ¿qué podía esperar?
Mi atrayente atacante empezó a acercarse hacia mí con mucho cuidado.
-¡Detente!- le grité.
Pero no se inmutó. Simplemente siguió su camino mientras yo luchaba contra mi yo más pícaro para poder alejarme en vez de quedarme quieta esperándole. Eso pareció divertirle.
Sin embargo, en un segundo cambió todo.

Mi tío apareció por la puerta abriéndola de golpe, y yo me di la vuelta para mirarle, sin saber que el otro ya no seguía en la habitación...

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2 comentarios:

EfrenOso dijo...

Es genial el baile entre la atracción y lo poder, es todo un arte de la seducción

Jeimy Van Sunshine dijo...

hey cobarde, xqe rayos desaparece asi nada mas qe se cree ? muy valiente anda qedese a tener una platica con los familiares de la señorita, talvez se los pueda comer como postre xD

Bexoz alcoholizadoz!